La reducción del consumo de frutas y hortalizas frescas en la actualidad y los desequilibrios que ello origina en la dieta diaria afectan a nuestra salud que no puede cubrir sus necesidades diarias de vitaminas.No siempre los niños son receptivos a comer las verduras y aprobar los nuevos sabores y texturas. Dicen que nos les gusta o que les da asco. Así que nos encontramos ante el reto de cómo conseguir que las coman sin rechazarlas y sin que la comida se convierta en una lucha de poder.